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Financiación para el estudio, alternativas

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Hace más de un año el contexto de pandemia ha modificado la vida de millones de personas alrededor del mundo. Si bien el ser humano busca adaptarse a los cambios, la pérdida de empleo junto con la crisis económica impulsó a estudiantes y desempleados a buscar alternativas para financiarse.

Uno de los grupos poblacionales más afectados por la emergencia sanitaria global fue el de los estudiantes universitarios que, al priorizar el estudio, su estabilidad económica dependía de trabajos no regulados e inconstantes que ayudaban a mantener un nivel de vida regular.

Sin embargo, los despidos acelerados y la imposibilidad de trabajar a raíz de las restricciones hicieron que muchos se sumaran a la tasa de desempleo que en este último tiempo tuvo un crecimiento inesperado en comparación con otros años. Una de las alternativas para financiar los estudios fue comenzar a buscar préstamos sin trabajo.

Los préstamos a universitarios y a desempleados sirven de salvavidas que permiten dar respiros cuando este grupo se ve sumergido en un mar de deudas. Con posibilidad de devolución en cuotas y baja tasa de interés, la solicitud de estas ayudas económicas aumentó de manera gradual hasta alcanzar un alto nivel.

Las carreras universitarias en Colombia son costosas, entre estas, la de Medicina es una de las más caras del país y le siguen Derecho y Finanzas. Prepararse para un mundo competitivo y desafiante es complejo en un contexto como el que se vive y el saber aprovechar las oportunidades es, para los estudiantes desempleados, urgente.

Muchos han optado por emprendimientos propios para poder financiar sus estudios y a la vez de continuar con los trabajos informales. Es reducida la cantidad de gente empleada con aportes regulados, y por eso, se vuelve difícil proyectar un futuro donde lo económico no dependa de alguna ayuda financiada.

La forma de acceso a los préstamos sin trabajo suele ser sencilla, incluso hay tipos de préstamos para estudiantes que se regulan en base al promedio o a la cantidad de asignaturas aprobadas, lo que genera una iniciativa positiva en la persona.

Por otro lado, las carreras universitarias tienen más de cuatro años de duración por lo que requiere una constancia económica que no permita el declive y el estudiante no se vea obligado a abandonar. Lo ideal es mantener los estudios a la vez de poder vivir sin problemas financieros.

Es habitual que la familia funcione como sustento económico universitario para evitar que el estudiante deba hacer malabares entre estudio y trabajo. Sin embargo, la pandemia ha afectado al mundo entero y nadie ha quedado por fuera de esta crisis. Las posibilidades se acotaron y las salidas alternativas surgieron para evitar contratiempos.

Por eso es importante fijar objetivos y armar planificaciones semanales o mensuales con metas cortas pero seguras. De esta forma, financiar el estudio, se volverá más sencillo porque encontrarás momentos para el trabajo y la universidad. En caso de haber solicitado un préstamo, las fechas de devolución de cuotas entrarán dentro de las planificaciones.

Este momento particular llena de dudas a la mayoría de la población global y la única forma de poder atravesarlo de la mejor manera posible es continuar con lo cotidiano, no permitir que un momento de crisis económica frustre la construcción de los sueños y objetivos del futuro.

Hay varias alternativas de financiamiento de los estudios superiores y muchas de ellas son de fácil acceso. Hay préstamos que se renuevan con el correr de los meses y quien lo pidió tiene la posibilidad de ponerle fin cuando desee. Lo fundamental es conservar la serenidad y saber que, como todo lo malo, pasa y los frutos se verán en el futuro cercano.

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